Agresión del Presidente de Usonia (United States Of North Independent America), Donald Trump, contra Venezuela
Agresión del Presidente de Usonia (United States Of North Independent America), Donald Trump, contra Venezuela
Felipe Campo
Ante los acontecimientos actuales perpetrados por el Gobierno Trumpista de Usonia, que han desembocado en criminales actos terroristas de guerra (sin contra-guerra) en contra de Venezuela, asesinatos, y los secuestros de Nicolás Maduro - Presidente electo (?) de ese País - y de su esposa Cilia Flores, volvemos a recordar un fragmento de nuestros textos:
Ahora bien, si miramos detrás de toda la palabrería de esos agentes, vemos que ese supuesto “nuevo orden mundial post-occidental” por el que el régimen putinista dice ahora – por boca de su primer propagandista Lavrov – estar combatiendo, NO CONSISTE en un nuevo orden democrático y anti-imperialista, fundado por tanto sobre la vigencia y el respeto de los derechos humanos fundamentales (DDHH) y ante todo sobre el derecho de autodeterminación o independencia de todos los Pueblos: el primero de los DDHH y la condición previa para el pleno disfrute de todos ellos, según el Derecho Internacional de las Naciones Unidas. Consiste, bien al contrario, en el mantenimiento DEL MISMO orden imperialista, sólo que ahora se pretende que orbite bajo la hegemonía de una Potencia oriental o al menos “no-occidental”: las llamadas “Federación de Rusia” y “República Popular de China”.
Y esto es precisamente lo que está ocultándose, puesto que la llamada “Federación de Rusia” y China son también Potencias que forman parte del sistema imperialista de dominación internacional sobre los Pueblos y Estados situados en las que ellas consideran sus respectivas “Zonas de Influencia y Esferas de Co-prosperidad”; al igual que los “no-occidentales” Imperios del Japón y de la entonces llamada “Unión Soviética” hicieron en el pasado mediante sus Alianzas o Pactos con el III Reich Alemán de los Nazis. Pero ese sistema de “esferas de influencia” consiste en el reparto imperialista, inter-imperialista y ultra-imperialista del globo; es la antítesis del respeto de los derechos humanos fundamentales y ante todo del derecho de independencia de los Pueblos y de integridad de sus legítimos Estados; y, según se comprobó muy dolorosamente, lleva necesariamente a la destrucción de la Humanidad.
En la auténtica realidad no hay tal “orden mundial occidental”: el cual sería – según implícita y subliminalmente pretende la propaganda de aquellas Potencias – el único imperialista y al que se opondría un “orden mundial oriental” y pretendidamente anti-imperialista. Bien distintamente, lo que hay es UN ORDEN GLOBAL IMPERIALISTA basado en lo que es la esencia del imperialismo, a saber: la explotación de Países mediante la inevitable conculcación tanto de los derechos humanos fundamentales y ante todo de la Autodeterminación o Independencia de los Pueblos, así como de la integridad y seguridad de sus legítimos Estados constituidos sobre el principio de derechos iguales y Autodeterminación de todos los Pueblos, según ha establecido reiteradamente el Derecho Internacional contemporáneo de las Naciones Unidas. Se trata de un orden y una estructura globales de explotación imperialista, compuestos por Potencias imperialistas occidentales y por Potencias imperialistas orientales; y tanto por las que aspiran a jugar un rol hegemónico en el mundo, así como por las que aceptan y mantienen su papel como imperialismos secundarios o subordinados.
Frente a todo ello, y según ese Derecho Internacional, la plena posesión de sus propios recursos naturales y económicos es parte inseparable del derecho de autodeterminación o independencia de los Pueblos; es condición y resultado de su libertad nacional:
“La Asamblea General, Notando que el derecho de los pueblos y las naciones a la autodeterminación [...] incluye ‘la permanente soberanía sobre sus riquezas y recursos naturales’, [...] 1. Decide establecer una Comisión [...] que dirija una completa vigilancia de la situación de este constituyente básico del derecho de autodeterminación” etc. [UNGAR 1314 (1958)]
“La Asamblea General, [...] Afirmando que los pueblos pueden, para sus propios fines, disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales sin perjuicio de las obligaciones derivadas de la cooperación económica internacional, basada sobre el principio de beneficio mutuo, y del Derecho Internacional, [...] Declara que: 1. La sujeción de pueblos a sojuzgamiento, dominación y explotación extranjeros constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales.” Etc. [UNGAR 1514 (1960)]
Quienes lo niegan u ocultan, combaten la realidad nacional y los derechos fundamentales de los Pueblos y Estados agredidos, para establecer en su lugar la criminal explotación, el egoísmo y la insolidaridad del “derecho” colonialista.
A ese orden imperialista global se opone la Resistencia democrática de los Pueblos que están siendo agredidos por él sea cual sea el agresor: oriental u occidental; una Resistencia que debería ser apoyada por todos los Pueblos libres del mundo. Esta Resistencia Nacional y Democrática: basada en la defensa de los derechos humanos fundamentales y ante todo de la independencia nacional de esos Pueblos agredidos por el imperialismo, está representada ahora por la Resistencia del Pueblo Ucraniano a ser deglutido por el Imperialismo Moscoviano, que aspira a lograrlo mediante su criminal guerra de agresión contra ese Pueblo, para destruir en primer lugar su legítimo Estado y a continuación al Pueblo mismo. Y por supuesto, está representada también por la oposición y Resistencia Nacional del Pueblo Vasco y de su Estado, el Reino de Nabarra, frente al criminal imperialismo colonialista y fascista de España y de Francia.
Por tanto, estamos sólo ante un mero re-dimensionamiento geográfico del orden mundial imperialista en el que no es posible afirmar con seriedad que ese supuesto “nuevo orden mundial post-occidental” consista en un orden democrático anti-imperialista, ya que el Gobierno de la llamada “Federación de Rusia” pretende imponerlo sometiendo al Pueblo Ucraniano y destruyendo su legítimo Estado mediante una inicua guerra de agresión e imprescriptibles crímenes contra las leyes de la guerra, crímenes contra la paz y la seguridad de los Pueblos y de sus legítimos Estados constituidos y “que se conducen ellos mismos sobre el principio de derechos iguales y autodeterminación de los Pueblos”, y crímenes contra la Humanidad. Todo ello es lo que ardientemente oculta el cínico propagandista del Imperialismo Moscoviano, Serguéi Lavrov, porque sabe perfectamente que incluso las ciudades ucranianas de Donbás que “Rusia” tendrá que bombardear y dejar en llamas (para conseguir su pretendida “liberación” de la inexistente amenaza de su propio País, lo cual es la absurda mentira que el imperialismo moscoviano se ha inventado para la ocasión), son simples pretextos desechables de los que se valen el dictador Putin y su banda para lanzar su guerra de agresión contra el Pueblo Ucraniano y su Estado; que es lo que realmente tratan de sojuzgar y destruir. Como es evidente, para ellos todo está supeditado al imperativo categórico de su Nacionalismo imperialista “Gran-ruso”; sean cuantas sean las mentiras que haya que sostener y los imprescriptibles crímenes que haya que perpetrar.
Así pues, se trata nuevamente del viejo orden imperialista moscoviano de siempre, establecido desde los tiempos de sus zares bajo la égida de la “Rusia santa y triuna” y de su Nacionalismo imperialista, opresores de Pueblos y de sus legítimos Estados. Esta ideología Nacionalista-imperialista, putinista y fascista: endosada con fanatismo por una parte del Pueblo Moscoviano, es el verdadero cáncer que envilece a ese Pueblo y que hace posible la continuidad del régimen de ese autócrata y su banda mafiosa. Está además apoyada en Europa Occidental y otras partes por “representantes y pensadores” de una pretendida “izquierda marxista” reaccionaria: ideológica, intelectual y moralmente arruinada, degenerada y en total coincidencia con los actuales populismos Nacionalistas y Nacional-socialistas.
Como es natural, nada sería más esperable que ver a la dogmática, anquilosada y auto-denominada “izquierda marxista” europea y occidental: prisionera, víctima y propagandista de esa “síntesis leninista entre ausencia de libertad y [pretendido] socialismo” de la que habla Grossman, apoyando a un régimen que – al menos nominalmente – se auto-proclamara “socialista o comunista”; pero verla apoyando al criminal y corrupto régimen mafioso-kagebista-putinista moscoviano es simplemente alucinante, y la prueba final – para quien la necesitara – del definitivo extravío al que la han llevado su mala fe y su completa degradación intelectual, moral y política. (En nuestro País Vasco, esa “izquierda marxista” es apoyada por los sectores intoxicados con el dogmatismo y el fanatismo del Eta: actuales lacayos del social-imperialismo Nacional-socialista y Nacional-comunista español.)
En cuanto a los demagogos políticos y dirigentes de ciertas dictaduras occidentales, supuestamente izquierdistas, quienes – ya sea por ignorancia culpable, despreciable oportunismo, o por su fanatismo sectario – aceptan las patrañas de Putin y aplauden la actual agresión del imperialismo moscoviano contra el Pueblo Ucraniano y su Estado, al parecer su estupidez y sectarismo no les permiten comprender que ellos deberían poner ya sus “barbas a remojar” ante una situación semejante para ellos; sin que se vea muy bien a quién recurrirán entonces en sus lloriqueos pidiendo ayuda, una vez que ellos mismos han volado la legalidad internacional basada en los principios de igualdad para todos y Autodeterminación de todos los Pueblos. Puesto que, si – aceptando sus mentiras que violan la legalidad internacional – reconocen que Putin tiene “derecho” para apropiarse los Países que él y su camarilla de Nacional-imperialistas Moscovianos consideran que pertenecen a su “esfera de influencia”, ese mismo “principio” de negación del derecho de Autodeterminación o Independencia de los Pueblos e integridad de sus legítimos Estados será aplicado por las camarillas de Nacional-imperialistas Usonianos sobre la que ellos consideran que es su propia “esfera de influencia”, y ante todo sobre Centro/Sud-América y Europa Occidental.
“[...]
Alice (exasperada, señalando a Rich): ¡Mientras vosotros habláis, él se ha marchado!
More: ¡Y así debería marcharse aunque fuera el mismo diablo, hasta que quebrantara la ley!
Roper: ¡Así pues, ahora le darías al Diablo el beneficio de la ley!
More: Sí. ¿Qué harías tú? ¿Cortar un gran atajo a través de la ley para perseguir al Diablo?
Roper: ¡Yo derribaría todas las leyes de Inglaterra para hacer eso!
More (excitado y emocionado): ¿Si? (Avanza hacia Roper.) Y cuando la última ley quedara abatida, y el Diablo se volviera contra ti, ¿dónde te esconderías, Roper, tras haber hecho tabla rasa de todas las leyes? (Lo deja.) Este país está espesamente plantado de leyes de costa a costa: leyes Humanas, no de Dios; y si las derribas – y desde luego tú eres el hombre capaz de hacerlo – ¿crees acaso realmente que podrías permanecer de pie ante los vendavales que soplarían entonces? (Silenciosamente.) Sí, yo le daría al Diablo el beneficio de la ley, por causa de mi propia seguridad.” Etc. (Robert Bolt; ‘A Man for All Seasons’, 1954.)
(Por supuesto, estas palabras sobre el respeto a las leyes, que el autor pone en boca del Canciller de Inglaterra Thomas More, tienen sentido y deben entenderse en el contexto de “una convención u organización de la sociedad fundada sobre ‘un supuesto previo esencial, cual es el de la homogeneidad sustancial de todos sus miembros que da lugar a una coincidencia concreta, fáctica’. Cuando esta coincidencia no se da: ‘cuando el desacuerdo versa sobre las instituciones básicas’, en un sistema conflictivo entre fuerzas heterogéneas antagonistas e irreductibles ‘que incluso luchan por una independencia total’: como es el caso de la dominación Nacional-imperialista que establece un Pueblo predador sobre un Pueblo sojuzgado, su Estado y sus leyes, la única alternativa a la dictadura establecida por el sistema imperialista y a la liquidación de ese Pueblo es su independencia nacional, la abolición del sistema jurídico de opresión colonialista extranjera, y la restauración estatal bajo las propias leyes del Pueblo sojuzgado.” Etc. Véase el texto completo en el Capítulo IV – ‘Constitución real y “Constitución” formal del Estado imperialista: realidad y falsificación’, de nuestra obra general de referencia.)
Frente a esos principios de rectitud en el comportamiento personal y político y de respeto a la ley, los actuales agentes al servicio del sistema imperialista establecen cínicamente su comportamiento sobre su propia conveniencia, mintiendo sin vergüenza y bombardeando los pacíficos territorios y ciudades que ellos desean anexar en contra de toda legalidad nacional e internacional; a lo que en su Neo-lengua llaman “liberar”, y que en su “moral” invertida y pervertida consideran legítimo. Pero esto no es nuevo, si recordamos que el Nacional-socialismo alemán: ése que el Fascismo español, francés y moscoviano – otrora apologistas, cómplices y beneficiarios suyos – presentan ahora como una abominable referencia, afirmó siempre que “es moral y legal lo que conviene al Pueblo alemán”.
Es esa letal ideología: que consiste en la destrucción – o aplicación parcial, selectiva y para la propia conveniencia – del universal principio de Libertad y Autodeterminación de todos los Pueblos, la que alimenta esta situación y la que permite que tales regímenes totalitarios como el moscoviano actual puedan aparecer y mantenerse. Pero no hay misiles ni armas nucleares – es fundamental comprender esto – que puedan servir para combatir la ideología fascista: ya sea de Putin, de la “izquierda marxista” pseudo-revolucionaria europea, de Berlusconi, o de Donald Trump. Lo que se necesita frente a ella es el desarrollo de una ideología basada en la auténtica Democracia, y no en su actual falsificación y sucedáneo creado por el “moderno” totalitarismo “con elecciones”, y aplicado en Europa occidental durante doscientos treinta años ya a partir de la “revolución” Nacionalista francesa.
Es decir, lo que necesitamos es el desarrollo de la auténtica Democracia, que no consiste sólo en procedimientos formales de “votaciones”: muchas veces realizadas por poblaciones sometidas a un condicionamiento previo bajo la acción de monopolios mediáticos controlados por un poder totalitario, sino además en el respeto y la vigencia de los derechos humanos fundamentales y, ante todo, de la Autodeterminación o Independencia nacional de todos los Pueblos. “Piedra angular de la Democracia”, el derecho derecho imperativo o perentorio – ius cogens – de autodeterminación o independencia de todos los Pueblos es el primero de los derechos humanos fundamentales y la condición previa para el pleno disfrute de todos ellos, según ha sido reconocido, no constituido, por el Derecho Internacional contemporáneo de las NU.
A partir de ahí, una ideología y una comprensión de la Democracia, como fundada en el respeto y la vigencia plenos de los derechos humanos fundamentales y ante todo de la Autodeterminación o Independencia nacional de los Pueblos, desmontan los sofismas y las falsedades en que se basa este “moderno” modelo de totalitarismo imperialista y fascista “con elecciones” que actualmente es llamado “democracia”, y que prolifera ya a escala planetaria. De hecho, no hay actualmente en el mundo un régimen político que se reconozca a sí mismo como no-democrático, y mucho menos aún como anti-democrático, cuando la realidad es muy distinta.
Etc.
Véase el texto completo en nuestro artículo: Agudización de la actual crisis geo-política: nueva agresión del Imperialismo Moscoviano contra el Pueblo Ucraniano y su Estado.
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