Jon Sarasua y su propuesta de “Sentarse sobre el euskera”
Jon Sarasua y su propuesta de “Sentarse sobre el euskera”
El “Escritor y profesor de Mondragon Unibertsitatea” Jon Sarasua publica hoy – 28 de Junio de 2026 – en ‘El Diario Vasco’ la segunda entrega de un artículo que titula “Sentarse sobre el euskera”, cuya primera parte publicó el pasado día 21 de Junio.
Si en aquella ocasión su autor defendía “la necesidad de un amplio acuerdo sobre la política lingüística entre las grandes culturas políticas vascas” (algo que ignoramos absolutamente a qué puede referirse), en la segunda parte de hoy insiste en que “Sería buena una conversación entre responsables políticos, intelectuales de distintas culturas políticas y personas con credibilidad del ámbito del conocimiento sociolingüístico”.
En realidad, todo el discurso de Sarasua consiste objetivamente en una divagación o alucinación destinada a que el Pueblo Vasco: un término/concepto por completo ausente en dicho discurso, no pueda cobrar conciencia de la realidad de su propia situación y de la de su Idioma propio, sometidas bajo la dominación del imperialismo franco-español criminalmente impuesto sobre nuestro País. Es por ello que esta detestable realidad de ocupación militar y opresión de nuestro Pueblo – al igual que hacen todos los agentes del imperialismo, dedicados ante todo a negar la Nación Vasca – jamás es mencionada en su artículo, y queda por tanto absolutamente oculta para el lector.
Así pues, dada la actual re-aparición de estas campañas imperialistas que, bajo la apariencia de defensa del Euskara y la cultura vasca, desorientan al Pueblo Vasco con propuestas que lo llevan al confusionismo y la demoralización (tales como ésta que comentamos y las desarrolladas por el grupo que se hace llamar “Naziogintza” y otros), volvemos a publicar un extracto y el link de este anterior artículo nuestro que desenmascaraba tales campañas: “Euskara y desarrollo cultural vasco” bajo el imperialismo: nuevas propuestas infrastratégicas para frenar y sabotear el Movimiento de Liberación del Pueblo Vasco, que publicamos el 10 de Enero de 2021 y al que remitimos al lector interesado:
[...]
En resumen, el imperialismo/colonialismo franco-español, impuesto sobre el Pueblo Vasco y su Estado el Reino de Nabarra mediante criminal agresión armada, y mantenido en nuestro País durante siglos con todas sus consecuencias: en particular su expolio económico y la erosión de nuestra conciencia nacional e idioma propio, el Euskara (con imposición del idioma y el Nacionalismo imperialista de los agresores, que esa situación inexorablemente acarrea y que nos coloca en la funesta situación actual), está garantizado mediante la ocupación militar permanente de nuestro País; lo cual es la posición estratégica fundamental sobre la que ese imperialismo se mantiene entre nosotros.
Pero ocurre que esta posición imperialista fundamental le está siendo actualmente ocultada al Pueblo Vasco no sólo por los propios agentes declaradamente imperialistas (quienes a lo largo de la historia y como es muy natural han afirmado y afirman que no existe tal ocupación militar, que nuestro País es España, y que toda nuestra realidad es legítima y democrática), sino que también le es ocultada por la pretendida “clase política nacionalista y abertzale vasca oficial” que forma la burocracia Pnv-Eta y sus satélites. Ellos son “la cuña de la misma madera”, es decir: los traidores agentes locales “vascos” auxiliares del imperialismo franco-español en nuestro País, puesto que para ellos, y desde hace medio siglo ya (cuando ayudaron a instaurar y se integraron ellos mismos en el Segundo Franquismo actualmente reinante), no hay tal ocupación militar y toda la situación que se da en nuestro País es perfectamente normal, legítima y democrática.
Es precisamente esta posición negacionista del imperialismo franco-español sobre el Pueblo Vasco y su Estado: que constituye una traición fundamental de la burocracia Pnv-Eta y sus satélites al Pueblo Vasco, la que sin embargo los falsos grupos “formativistas y culturalistas” de nuestro País ocultan y que ante todo se niegan a denunciar, puesto que eso los obligaría a tener que denunciar al conglomerado burocrático Pnv-Eta y sus satélites. Así pues, su pretendida acción “formativa y cultural” consiste estrictamente en tapar ese hecho fundamental de Colaboracionismo con el imperialismo y Traición al Pueblo Vasco, sobre el que desde hace casi medio siglo descansa la política de la burocracia liquidacionista Pnv-Eta y sus satélites; y en impedir que las incautas víctimas a las que ellos consiguen abducir y explotar puedan tener conciencia de esa auténtica realidad política que está desarrollándose en nuestro País.
A partir de ahí, a los agentes ideológico-políticos del imperialismo franco-español les traen sin cuidado las alucinaciones pretendidamente “culturalistas y regeneracionistas” de esos grupos de – en el mejor de los casos – lunáticos “vascos”, puesto que aquéllos saben que lo único que puede hacerle frente a su dominación es una oposición democrática vasca de nivel estratégico, y que esto es algo que estos grupitos de charlatanes son incapaces de hacer y ni siquiera de concebir; si es que no combaten – como así lo hacen – a quienes sí estamos realizando dicha oposición y proporcionando la solución a nuestro problema.
Esta solución tiene como condición previa el ser capaz de identificar correctamente ese problema que aqueja a nuestro País, a saber: nuestra dominación por el imperialismo franco-español auxiliado por la burocracia liquidacionista Pnv-Eta y sus satélites, quienes por el contrario lo han aceptado como un régimen perfectamente legítimo y democrático y como “el Estado” propio. Sin embargo, y como hemos indicado, esos falsos grupos “formativistas-culturalistas” se niegan a identificar y señalar a éstos como los agentes locales auxiliares de ese imperialismo en nuestro País; y se niegan a ello a pesar de ver – y si no lo ven es aún peor – que son esas burocracias quienes, junto con esos mismos grupos “culturalistas”, hacen posible el mantenimiento del imperialismo franco-español sobre el Pueblo Vasco, al quedar blanqueado por ellos como si fuera un régimen legítimo y democrático, y sus Estados de ocupación militar como si fueran “los Estados” propios (según no se cansan de decir constantemente), en los que ellos participan con toda normalidad.
Una vez expuesto todo lo anterior, es preciso decir ya que los agentes del imperialismo franco-español en nuestro País no son necesariamente quienes no hablan Euskara, ni tampoco lo son quienes no tienen conocimientos especializados en historia o política de nuestro País (en ambos casos, y de forma generalizada, debido a ese proceso de colonización imperialista de siglos al que ya hemos aludido antes), sino que lo son quienes NIEGAN el imperialismo franco-español que nos mantiene sojuzgados. O, lo que es lo mismo: son agentes de ese imperialismo quienes, frente a ese régimen extranjero de ocupación militar de nuestro País (que ellos no reconocen como tal sino que lo afirman como un régimen legítimo y propio), NIEGAN que el Pueblo Vasco pueda y deba reivindicar su internacional e imprescriptible derecho originario de autodeterminación o independencia, y de integridad e independencia de su Estado, el Reino de Nabarra. Lo cual es tanto como decir que son agentes del imperialismo quienes por el contrario AFIRMAN – y esto desde hace ya medio siglo – el régimen imperialista y fascista franco-español: que ocupa militarmente nuestro País, como un régimen no-Nacionalista, no-violento, legítimo y democrático y como “el Estado” propio; según están haciendo no sólo los imperialistas abiertos sino también los encubiertos que forman la burocracia mafiosa-liquidacionista Pnv-Eta y sus satélites Ea-Ehbildu-Sortu-Geroabai etc., integrados todos ellos en la nómina colaboracionista de ese régimen.
En definitiva, no es que esos “vascos” – en lo que supuestamente sería un obstinado pero en cualquier caso culpable acto de “simple omisión” – se niegan a exigir la condición previa para poder ejercer ese derecho de LIBRE autodeterminación del Pueblo Vasco, a saber: la incondicional e inmediata evacuación de todas las fuerzas extranjeras franco-españolas que ocupan nuestro País y de todo su aparato de colonización. Es que, más radicalmente, todos ellos POSITIVAMENTE HAN ACEPTADO ese régimen como legítimo y democrático, y participan en él en toda normalidad puesto que para ellos es “el Estado” propio; de todo lo cual, los protagonistas de esas pretendidas “iniciativas culturalistas y regeneracionistas” no dicen tampoco ni palabra, como los sub-satélites de esas burocracias liquidacionistas Pnv-Eta que ellos objetivamente son.
Completamente en contra de todo esto, estas extraviadas iniciativas que vienen – según afirman sus lamentables representantes – a “llenar un gran vacío ideológico” en el Pueblo Vasco, pretenden que es preciso tomar el Euskara y la cultura de nuestro Pueblo como eje en torno al cual establecer una estrategia de liberación. “Nuestro objetivo es trabajar un nacionalismo basado en la lengua”, dicen.
Sin embargo (y dejando incluso de lado el lamentable equívoco que implica el afirmar que debamos “trabajar [para] un nacionalismo”, siendo así que somos nosotros las víctimas del Nacionalismo imperialista franco-español), es un hecho que el idioma y la cultura de un Pueblo sojuzgado bajo la dominación de un País extranjero no le proporcionan por sí mismos a dicho Pueblo una estrategia eficaz frente a ese imperialismo que lo domina, puesto que – por una parte y ciñéndonos a nuestro caso – hay en nuestro País muchísimos patriotas sinceros en favor de nuestra libertad nacional que por desgracia no son poseedores de nuestro idioma y cultura nacionales, por haber sido despojados de ellos desde la infancia, y que no tienen posibilidad inmediata de adquirirlos ni por tanto de acceder a la difusión ideológica realizada en nuestro idioma nacional. Mientras que, por otra, muchos agentes del imperialismo son vasco-hablantes, y en consecuencia tienen la capacidad de presentarse ante nuestro Pueblo adornándose y camuflándose con el ropaje del Euskara, con obras pretendidamente literarias e incluso “de liberación nacional”. Lo cual es totalmente funesto para nuestra empresa de liberación del imperialismo franco-español, cuando es también un hecho que esos agentes toman dicho régimen como legítimo y democrático etc. Ahora bien, ¿cabe acaso colaboración y realizar conjuntamente una estrategia de liberación del imperialismo con agentes que lo niegan expresándolo en Euskara? Está claro que no.
(Antes y después de este artículo hemos abordado estas cuestiones – entre otros – en los textos ‘Reforzamiento de la ideología imperialista por pretendidos historiadores de nuestro País’, del 26-Septiembre-2020; ‘El escritor español “Bernardo Atxaga” en el Instituto Cervantes’, del 2-Agosto-2024; y ‘El Pueblo Vasco / Euskal Herria desde la falsa Heterodoxia de Xabier Zabaltza’, del 11-Agosto-2024.)
Pero, bien distintamente de todo ello, LO ÚNICO que capacita a un Pueblo sojuzgado por un imperialismo extranjero para lograr su supervivencia es la estructuración de una RESISTENCIA NACIONAL de nivel estratégico. Veamos:
“Los Pueblos resisten, luego existen. No son Pueblos sólo porque existen; lo son y existen porque resisten: la resistencia es su modo de existencia. Su Resistencia Nacional misma hace que ‘un Pueblo sea un Pueblo’, identificable bajo la agresión, la ocupación militar y el Terrorismo imperialistas; una Resistencia que, de paso, deja en ridículo la condescendiente ‘superioridad teórica’ de algunos doctrinarios del materialismo histórico y el llamado ‘socialismo científico’, desdeñosos ante lo que ellos llaman ‘nacionalismo retrógrado y reaccionario’ de los Pueblos sojuzgados.
“Una Resistencia Nacional de nivel estratégico es la condición necesaria para la emancipación de un Pueblo sojuzgado por el Imperialismo. Al Imperialismo y al Fascismo sólo se los combate con fuerzas democráticas: estén donde estén, con elecciones o sin ellas; pero siempre mediante una oposición ideológica y política coherente, permanente y consecuente de nivel estratégico. Si esas fuerzas democráticas de oposición no existen, o si – aun existiendo – éstas no pueden o no quieren alcanzar ese nivel estratégico, entonces no se los combate con nada. A partir de ahí, de nada sirven la retórica vacía y los aspavientos – o incluso la etnografía y ‘la cultura’ – como substitutos de la estrategia.” Etc. (Véase el Capítulo I – Pueblos o Naciones: el nacionalismo, de nuestra obra general de referencia ‘EUSKAL HERRIA Y EL REINO DE NABARRA, O EL PUEBLO VASCO Y SU ESTADO, FRENTE AL IMPERIALISMO FRANCO-ESPAÑOL / EUSKAL HERRIA AND THE KINGDOM OF NABARRE, OR THE BASQUE PEOPLE AND ITS STATE, AGAINST FRENCH-SPANISH IMPERIALISM’.)
“Euskal Herria es la tierra del Euskara”, suelen decirnos. Sin embargo, esta afirmación retórica encierra ya de partida una doble mistificación, puesto que, para empezar, la tierra no habla ni produce idioma alguno sino que es el Pueblo que habita en ella quien lo hace. Pero, sobre todo y en segundo lugar, hay además tras esa expresión una artera maniobra de substitución/ocultación que parece inocente pero que no lo es, porque esa afirmación esconde/niega de forma deliberada e insidiosa el Pueblo que habita en esa tierra y que sí habla ese idioma, a saber: el Pueblo Vasco, el cual esa afirmación tiene por objetivo hacerlo invisible. Esto es algo inaudito en su desvergüenza, ya que la propia expresión ‘Euskal Herria’ es en sí misma y estrictamente la traducción en Euskara de ‘el Pueblo Vasco/the Basque People’ etc.
Como es evidente para cualquiera en su sano juicio, es el Territorio/País el que de forma natural es definido/nombrado por adscripción al Pueblo que lo habita, Y NO A LA INVERSA: el Territorio/País/Marca de los Daneses (Danmark), de los Escoceses (Scotland), de los Ingleses (England), de los Helvetios (Helvetia), de los Alemanes o Germanos (Deutschland/Germania), de los Vascones/Vascos (Euskal Herri-alde/Vasconia/Wasconia) etc. Por tanto es preciso decir, aun a riesgo de formular obviedades (que por desgracia en nuestro País parece que no lo son y que es necesario aclarar), que un Idioma y un País no se crean ni se denominan por sí solos ni tienen existencia propia, sino que ambos son creados/designados por el Pueblo que lo habla y habita; y los Pueblos, moldeados a su vez por sus propios Idioma y País, son el soporte vital de su continuidad. El Euskara es creación del Pueblo Vasco/Euskal Herria, del cual es SU ÚNICA LENGUA PROPIA.
Pero, si bien es cierto que todo el Pueblo Vasco se identifica en defensa de su Idioma propio, ello tampoco nos proporciona una separación ideológica para dejar en evidencia y aislar a los agentes imperialistas que son vasco-hablantes y que están entre nosotros (una realidad tan lamentable como innegable), ya que ninguno de éstos – y desde luego no los más cualificados de entre ellos – manifiestan “oficialmente” que son contrarios al Euskara (aunque sepamos que en realidad y objetivamente sí lo son).
Indudablemente, el Euskara y su cultura son en sí mismos elementos irrecuperables para el imperialismo franco-español; el cual, tras utilizarlos en su propio provecho transitoriamente y en la medida de lo inevitable (mientras le sea forzoso hacerlo, por supuesto), lo único que en última instancia hará con ellos es destruirlos, y en eso se ha esforzado durante siglos, como todos sabemos. Ahora bien, una vez más: por sí solos, un idioma y su cultura no constituyen una estrategia política; como se comprueba por el hecho de que, desgraciadamente, también en Euskara – como en cualquier otro idioma – es posible hacer ideología y política imperialistas destinadas a la población vasco-hablante. De hecho, la radio-televisión española local que llaman “euskal irrati-telebista” y los periódicos en Euskara lo hacen a diario en nuestro País, en la medida en que difunden la ideología del actual régimen español del Segundo Franquismo y su Estado como legítimos, democráticos y “el Estado” propio del Pueblo Vasco. Del mismo modo que, afortunadamente, se puede hacer ideología y política anti-imperialistas en Español y en Francés (o en cualquier otro idioma), como en estos textos estamos haciendo.
Todo Pueblo trata de mantener y preservar sus caracteres nacionales y ante todo su lengua y cultura propias, esto es incuestionable. Pero esto, que ocurre así en todas partes, sólo les es posible hacerlo de forma natural a los Pueblos independientes y que, estando libres de dominación extranjera, tienen su Estado propio con el que se protegen – económica, social y culturalmente – contra los demás; en cambio, no pueden hacerlo así los Pueblos que pierden su independencia nacional y que quedan sometidos bajo la dominación/explotación de un Imperialismo nacionalista extranjero que, mediante agresión militar, colonización y crímenes imprescriptibles, les impone – entre otras cosas – lengua y cultura ajenas; también con la ayuda ideológica y política de los Renegados indígenas en la repugnante tarea de liquidar el idioma de su propio Pueblo. Damos por suficientemente conocidas las posiciones que contra el Euskara mantenía el charlatán español Miguel de Unamuno; he aquí alguna otra similar, algo más reciente:
“[...] Entre nosotros, por ejemplo, ese vascuence desaparecido del uso de las gentes en casi todo el territorio de Navarra nos revela lo que no es un presente tradicional y sí tan sólo pasado muerto. ¿Hará falta añadir que no hay dictamen de la historia ni decreto de la moral (y menos de la política) que nos obliguen a recuperar las tradiciones pasadas? Los vivos vivimos de incontables herencias que nos han legado los muertos, pero también gracias a que hemos abandonado otras muchas por inútiles o injustificables.” Etc. (Aurelio Arteta, “Catedrático de Filosofía Política de la UPV [Universidad del País Vasco].” De su artículo ‘Tradiciones y tradicionalistas’ publicado en el llamado ‘Diario de Navarra’ el 2-Agosto-2009.)
Pero dejemos de lado a estos miserables “vivos” que dan la cuestión por felizmente resuelta mediante la liquidación de nuestro idioma propio, mientras camuflan ese hecho criminal presentándolo como un voluntario “abandono de herencias inútiles o injustificables”; algo que ni siquiera el General Franco se habría atrevido a decir jamás. En cualquier caso, tales afirmaciones: que los Renegados y agentes indígenas del Nacionalismo imperialista franco-español sí se atreven a decir (“La misión de la Educación Nacional [francesa] es acabar con las lenguas regionales.” “Nuestra misión es ayudar a las lenguas minoritarias a morir dulcemente.” Françoise Morvan), ponen de manifiesto de forma brutal una realidad que las pretendidas intelligentsia y “clase política independentista” de los Pueblos sojuzgados, en una actitud entre infantil y suicida (si es que no entraña además corrupción y mala fe), en general ignoran o se ocultan a sí mismos y desde luego al Pueblo Vasco. A saber: el hecho de que, una vez aceptada la dominación/colonización imperialista extranjera, es imposible a la larga mantener la lengua y cultura propias como una especie de reliquia, como si se tratara de un traje regional que uno guarda en el armario para lucirlo en determinadas ocasiones. Porque eso, que es posible hacer con un traje, es algo imposible de mantener con un idioma, ya que éste es una estructura social viva que sólo puede subsistir si se la utiliza constantemente y en todos los ámbitos. Quien niega esto niega la realidad, ya sea por ignorancia o mala fe; y en ambos casos el resultado de esa actitud es idéntico: la liquidación nacional.
Empeñarse en mantener la diglosia de un “idioma secundario” para utilizarlo sólo en determinadas ocasiones, o en determinados ámbitos y con determinados hablantes (todos los cuales entienden perfectamente el “idioma primario”), eso supone una situación anómala que exige un costo social totalmente anti-económico y por tanto insostenible. Y es que “Las Lenguas o bien son siempre nacionales, o de lo contrario no son (no pueden subsistir). Las lenguas ‘secundarias, minoritarias, locales o regionales’: eso no existe y no puede existir; no más que sus culturas y sus Pueblos, de los que aquéllas son inseparables.” Etc. (Véase la ‘Declaración sobre el Idioma, los Territorios, el Estado y los Símbolos del Pueblo Vasco/Euskal Herria’, publicada en Español, Euskara, Francés e Inglés.)
Entonces, una vez que un Pueblo ha sido despojado de su independencia nacional y de su Estado propio, y ha quedado sometido durante siglos a un proceso imperialista de colonización y pérdida de sus caracteres nacionales propios y de imposición de los ajenos (como es nuestro caso), la única forma que ese Pueblo tiene para preservar idioma y cultura propios es recuperar su Libertad nacional. Y, como es evidente, la tarea de conseguir su liberación nacional de esa opresión/explotación extranjera, y la restauración de la independencia su propio Estado: al objeto de asegurar así la única forma existente para poder preservar su pervivencia como nación con sus propios caracteres nacionales, constituye una cuestión política y no meramente “idiomática y cultural”; y consiste en conseguir oponer frente al imperialismo una acumulación estratégica de las fuerzas democráticas – y por tanto anti-imperialistas – de ese País en pro de su propia libertad.
Pretender que somos más listos que todo el mundo, que ése es un proceso que nosotros podemos rica y cómodamente ahorrarnos, y que, sin conseguir antes nuestra libertad nacional frente al imperialismo franco-español (como, con respecto a sus propias dominaciones, han ido haciendo a lo largo de la historia otros Pueblos tanto o más desfavorecidos que nosotros), es posible siquiera conseguir la recuperación real de nuestro idioma y cultura nacionales: cuya existencia misma es oficialmente negada y constantemente atacada por nuestros dominadores, eso es auto-engañarse con un funesto espejismo.
Ahora bien, LO ÚNICO que permite lograr esta acumulación estratégica de las fuerzas democráticas de nuestro País es la aceptación de dos afirmaciones fundamentales que todos los Pueblos serios del mundo mantienen respectivamente para sí mismos (aunque tal vez no para los demás); unas afirmaciones que, en nuestro País y frente a todo oportunismo o equívoco, son asumidas de forma natural por todos los Patriotas demócratas vascos, mientras que sólo pueden ser rechazadas por los imperialistas y fascistas: ya sean éstos Colonos metropolitanos, o Renegados y Traidores indígenas. Estas afirmaciones son:
1/ Afirmación de que el Pueblo Vasco somos una Nación, sobre la base del imprescriptible derecho internacional de LIBRE autodeterminación o independencia de todos los Pueblos, inequívocamente afirmado y reafirmado en la Carta y por relevantes Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas:
“Considerando que la Asamblea General en su quinta sesión reconoció el derecho de los pueblos y las naciones a la libre determinación como un derecho humano fundamental [Resolución 421 D (V) de 4-Diciembre-1950], [...], La Asamblea General [...] 1. Decide incluir en el Pacto Internacional o los Pactos Internacionales de Derechos Humanos un artículo sobre el derecho de todos los pueblos y las naciones a la libre determinación, reafirmando así el principio enunciado en la Carta de las Naciones Unidas. Este artículo [que fue colocado como Artículo Primero en ambos Pactos Internacionales] deberá estar redactado en los siguientes términos: ‘Todos los pueblos tendrán el derecho de libre determinación’;” etc. [“Inclusión en el Pacto o los Pactos Internacionales de Derechos Humanos de un artículo sobre el derecho de libre determinación de los pueblos”; UNGAR 545 (VI-1951).]
Y
2/ Afirmación de que somos un Estado, sobre la base de la continuidad, vigencia y actualidad del Reino de Nabarra, sucesor del Reino de Pamplona: “el Reino de los Vascos”, históricamente constituido como una confederación de Repúblicas, Condados y Señoríos Vascónicos, al que el Pueblo Vasco nunca ha renunciado voluntariamente ni ha aceptado jamás ningún otro.
Innegablemente, no puede esa acumulación estratégica de fuerzas democráticas consistir en oponer frente al ocupante extranjero el idioma y la cultura propios, como si éstos fueran posiciones políticas determinantes. Y ello porque, en primer lugar y según se ha indicado, por efecto de una colonización mantenida durante siglos con la que ese ocupante ha tratado de erradicarlos, tales caracteres nacionales no son del dominio general entre la población del País ocupado sino que pueden ser incluso minoritarios, máxime en determinadas zonas. Por ejemplo, a finales del siglo XIX y tras siglos de germanización, polonización y rusificación forzadas, el porcentaje de población que hablaba Lituano en la ciudad de Vilna, capital de Lituania, era apenas del 2.1% de la población total; con un 40% de hablantes de Yiddish, un 30% de hablantes de Polaco, y un 20% que hablaba Ruso. (Datos establecidos en el “Censo General Imperial” – ruso – realizado en 1897.) Actualmente, tan sólo 35 años después de la independencia de Lituania en paz y libertad, los hablantes que en Vilna tienen el Lituano como “lengua materna” son el 69% de la población. En cambio, después de casi medio siglo de “estatuto vasco de autonomía”, los exámenes de capacitación en Euskara para los estudiantes de la "comunidad autónoma vasca” tri-provinciana española – que la burocracia liquidacionista Pnv-Eta y el régimen fascista del Segundo Franquismo llaman “Euskadi” – arrojan resultados generalizados de ceros absolutos.
En consecuencia, establecer una “estrategia” que de entrada consiste en privarnos a nosotros mismos de una parte importantísima de nuestro propio Pueblo (simplemente porque no sabe Euskara o no asume la tarea de aprenderlo), es un letal desatino. Quien sea contrario a nuestro único idioma nacional propio tendrá que decirlo así él mismo y situarse él frente a nosotros, porque, por nuestra parte, nosotros no vamos a regalar a nadie al imperialismo, ni vamos a dar por sentado que una persona de nuestro País es contraria a la independencia nacional sólo por el simple hecho de que no sabe Euskara o que no puede asumir el aprenderlo; una tarea que, aunque ciertamente meritoria, es por regla general y por desgracia irrealista e inviable, dada nuestra situación, y además no garantiza su utilización, como vemos todos los días.
Y en segundo lugar y por añadidura (según ha ocurrido en toda la historia del imperialismo), ocurre que también entre los autóctonos hay agentes al servicio del imperialismo que utilizan nuestro idioma y su cultura para difundir la ideología y las posiciones favorables a él, según hemos apuntado anteriormente que ocurre en nuestro País cada día desde los medios de comunicación. Habrá trabajos en los que saber nuestro idioma resultará absolutamente imprescindible, ante todo en su enseñanza, esto es evidente y así habremos de defenderlo; pero pretender que, en nuestras circunstancias, lo que hay que hacer es establecer o fomentar en nuestro País una división – que inevitablemente conducirá a un enfrentamiento – entre quienes hablan Euskara y quienes no lo hablan: como si quienes hablan Euskara fueran por ello automáticamente favorables a nuestra independencia nacional, y quienes no lo hablan fueran por eso mismo contrarios a ella (cuando nada de eso es necesariamente así), es implantar una actuación demencial que conduce directamente al fracaso y la destrucción de cualquier acumulación de fuerzas democráticas en nuestro País frente al imperialismo colonialista franco-español.
[...]
Mientras el Pueblo Vasco no tenga plenamente operativo su Estado propio, según los mismos estándares que operan para nuestros vecinos Estados europeos, este Pueblo – al igual que Sísifo – está condenado a realizar un agotador e interminable esfuerzo para preservar su idioma que, a pesar de ello, jamás tendrá garantizada su salvación. Bien al contrario, si no consigue su liberación del imperialismo franco-español mediante la restauración de la independencia de su Estado propio, lo que nuestro Pueblo tiene garantizada es su liquidación a pesar de todos esos esfuerzos. Quienes en nuestro País se dicen “euskaltzales”, mientras se obstinan en ignorar y ocultan o combaten esta realidad, están asegurando las bases para la liquidación del Euskara; poco importa que no lo hagan conscientemente. Es más, su eventual “buena fe” los hace aún más perniciosos, al reforzar su convicción en un resultado que es inexorablemente contrario a sus alucinadas ilusiones.
No hay lugar para el Pueblo Vasco ni para el Euskara en el ecosistema del Imperialismo Nacionalista franco-español, y a la larga ambos están condenados a la desaparición: incluso con y a pesar de los ikastola, si nuestro Pueblo no es capaz de comprender y evitar la trampa mortal en la que lo han encerrado la burocracia liquidacionista Pnv-Eta y sus satélites, quienes le dicen que ese ecosistema es legítimo, democrático y “el Estado” propio. Todos los que entre nosotros creen o dicen creer tal cosa, o bien han sido llevados a esa falsa y perniciosa creencia por peligrosos y lunáticos “dirigentes” que en sus delirios confunden sus deseos con la realidad (como puede ser el caso de algunos de estos “restauradores” a los que aludimos); o son ellos mismos agentes auxiliares al servicio del imperialismo franco-español que conscientemente están mintiendo al Pueblo Vasco a cambio de sus jugosos sueldos de la traición, como ocurre con los componentes de esa pretendida “clase política nacionalista y abertzale vasca oficial”; los cuales, desde hace más de cuarenta años, han aceptado el régimen fascista del Segundo Franquismo como “el Estado” propio etc.
Una estrategia de afirmación nacional y de liberación/autodeterminación de un Pueblo sojuzgado bajo el imperialismo, basada sobre la utilización exclusiva de la Lengua nacional frente a la Lengua extranjera impuesta, sólo puede ser planteable allí donde existe un alto nivel de prevalencia de la primera entre su propia y numerosa población, hasta el punto de crearle a la Potencia ocupante una crisis política decisiva en la vida diaria; lo cual en nuestro caso no es posible hacer. Fue el caso del ‘Movimiento de la Lengua Bengalí’ frente al Urdu, surgido en 1948 en Bengala Oriental o “Pakistán Oriental” (actual Bangladesh, en aquella época con cuarenta y cuatro millones de habitantes y hablantes de su propio idioma), que alcanzó su cénit el día 21-Febrero-1952 al haber sido declarado por el Comité de Acción Lingüística del Estado Bangla como Día del Idioma Bangla, con el slogan ‘Rashtra Bhasha Bangla Chai’ (“Exigimos Bengalí como Idioma Estatal”), y que fue violentamente reprimido por las fuerzas armadas de “Pakistán Occidental” (actual República Islámica de Pakistán). En recuerdo de aquello, la Conferencia General de la Unesco celebrada en Noviembre de 1999 declaró que, en homenaje de las personas asesinadas en aquella pacífica reivindicación, en lo sucesivo cada 21 de Febrero se celebraría el Día Internacional de la Lengua Materna. (Incluso este concepto mismo ha sido destruido en nuestro País por el imperialismo colonialista franco-español, hasta convertirlo en un doloroso sarcasmo; pero tampoco de esto dicen nada esos charlatanes y pretendidos representantes de “las [falsas e inexistentes] grandes culturas políticas vascas”.)
Sin embargo, ni siquiera aquella crisis idiomática – que se había resuelto en 1956 con la proclamación de “igualdad constitucional” para ambas lenguas: la propia y la criminalmente impuesta por los ocupantes – condujo a la independencia de los Bengalíes, la cual llegó en 1971 tras la eclosión de irresolubles contradicciones políticas y económicas entre Pakistán y Bangladesh, que finalmente declaró su independencia nacional y la instauración de un Estado propio con la ayuda de India, tras haber sufrido un genocidio y “la masacre más increíble y calculada desde los días de los nazis en Polonia” (revista ‘Time’, 2-Agosto-1971), a manos de Pakistán y con el apoyo de las “grandes” Potencias. Un genocidio por el que ningún funcionario paquistaní ha sido nunca llevado ante la justicia, y que “la comunidad internacional” ha decidido con indiferencia que es mejor olvidar.
Etc.
(Véase el texto completo en el link indicado al comienzo.)
Comentarios
Publicar un comentario